Migración torácica oligosintomática de un Stent Biliar

Cecilio Irazola A1, Ezcurra Ibáñez M2, Sarasíbar Subiza H2, Arteaga Mazuelas M1, Fernández Ladrón V1, Jarne Betrán V1, Borobio Aguilar E3, Abínzano Gullén, ML1.
Servicios de Medicina Interna1 y Radiología2; Unidad de Digestivo3. Hospital "García Orcoyen" - Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea. Estella (Navarra).

INTRODUCCIÓN/ANTECEDENTES: presentamos el caso de un paciente de 85 años que ingresa por fiebre de dos días de evolución y discreta tos seca desde hace 6 semanas. Antecedentes de colangitis de repetición de origen litiásico pese a colecistectomía, por lo que se colocaron por vía endoscópica hace 8 meses seis prótesis biliares plásticas en colédoco. Inicialmente no se aprecian datos de focalidad. En la radiografía de tórax se aprecia una de las prótesis biliares, atravesando el hemidiafragma izquierdo desde el ángulo esplénico del colon (Figura 1). No neumoperitoneo, neumotórax o derrame pleural. El TC toraco-abdominal confirmó los hallazgos, mostrando un extremo del stent en língula izquierda y otro protuyendo en colon (Figura 2).Inicialmente se trató con cefditoreno oral para cubrir un posible foco respiratorio. A las 24 horas el paciente presentó un shock séptico con signos de colangitis aguda, por lo que se inició antibioterapia de amplio espectro incluyendo Pseudomonas (meropenem+gentamicina), con mejoría progresiva. Una vez estabilizado, se realizó una colonoscopia, que visualizó numerosos divertículos, en uno de los cuales asomaba un extremo del stent. Asiendo éste con un asa de polipectomía, consiguió extraerse sin incidencias, colocándose dos clips hemostáticos. Tras finalizar el tratamiento antibiótico por asociar una bronconeumonía, pudo darse de alta a su domicilio.

DISCUSIÓN: las prótesis biliares de colocación endoscópica comenzaron a emplearse a mediados de la década de 1980, con un exponencial desarrollo técnico y tecnológico desde los primeros catéteres rígidos tipo pig-tail. Se emplean para garantizar la permeabilidad de la vía biliar, ya sea por obstrucción benigna (ej. barro biliar, pancreatitis crónica) o maligna (ej. colangiocarcinoma, neoplasia pancreática). Las complicaciones más frecuentes son la infección, la pancreatitis aguda o la migración. Ésta puede ser proximal, alojándose en el árbol biliar; o distal, pudiendo ser defecadas o provocando nuevos trastornos: íleo obstructivo, perforación -duodenal, colónica, en delgado, úlceras o incluso apendicitis o fístulas. Una extensa revisión en Pubmed.com sólo encontró un caso con extensión torácica: una migración proximal en un paciente oncológico que, atravesando hígado y diafragma, provocó un biliotórax.

CONCLUSIÓN: las técnicas diagnóstico-terapéuticas actuales no se encuentran exentas de complicaciones a corto o largo plazo. La endoscopia digestiva y la colocación de prótesis biliares pueden ser de gran utilidad clínica pero conllevan riesgos, entre los que está la migración protésica, no infrecuente. Sin embargo, la perforación con escasos síntomas de colon, diafragma y pleura es un hecho excepcional.