ESTUDIO DEL ANCIANO FRÁGIL EN UN SERVICIO DE MEDICINA INTERNA

A.Burzako, P. Martínez Odriozola,  J. Ibarmia, P. Arriola, M Iriarte, J.C. Sanz*, MA. San Martín*, JI Lara*, A Lizarraga** F. Miguel de la Villa. Hospital de Basurto
Servicio de Medicina Interna.* Servicio de urgencias. ** Servicio de Endocrinología. Hospital de Basurto.

INTRODUCCIÓN: Debido al aumento de la esperanza de vida, en los hospitales de agudos cada vez es mayor el porcentaje de pacientes ingresados con una edad avanzada, lo que conlleva una importante repercusión desde el punto de vista sociosanitario, siendo necesario  realizar una adecuada valoración geriátrica global de los mismos para poder adecuar los servicios y establecer prioridades de actuación.

OBJETIVOS: Identificar a los pacientes que cumplen criterios de fragilidad entre los ingresados en un Servicio de Medicina Interna (MDI), realizando una valoración geriátrica global desde el punto de vista médico, social, cognitivo y funcional. Conocer sus principales indicadores asistenciales y el consumo de fármacos.
MATERIAL Y MÉTODOS: Estudio descriptivo y prospectivo realizado a todos los pacientes ingresados con edad mayor o igual a 65 años, entre noviembre del 2004 y octubre del 2005, en una sala de hospitalización de 22 camas del Servicio de MDI del Hospital de Basurto en Bilbao. Se recogieron sus datos de filiación, factores médicos, factores sociales, síndromes geriátricos, presencia de deterioro cognitivo mediante el Índice de Lobo, situación funcional para las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) mediante el Índice de Barthel, consumo de fármacos y de recursos sociales. Se recogieron así mismo la estancia, la mortalidad y los Gupos  Relacionados por el Diagnóstico (GRDs).

RESULTADOS: De los 629 pacientes que ingresaron en nuestro servicio durante el tiempo que duró el estudio, 525 (83,5%) presentaban  una edad de 65 años o más, y son los pacientes que constituyen la muestra. La media de edad fue de 80±7 años. Sexo: Hombres 52,5% y 47,5% mujeres. La estancia media fue de 10,3 días. En el Índice de Lobo el 52,2% no presentó deterioro cognitivo, el 11,1% deterioro leve, el 5,3% deterioro moderado y el 31,4% deterioro grave. En el Índice de Barthel el 58,4% presentó dependencia leve, 4,5% dependencia moderada, el 10,9% dependencia grave y un 26,7% dependencia total.
En conjunto 423 pacientes (93,9%) cumplían al menos uno de los criterios de fragilidad. 283 pacientes (53,9%) tenían 80 años o más. 321 pacientes (61,1%) presentaban uno o más criterios médicos de fragilidad, siendo los más frecuentes la cardiopatía isquémica o insuficiencia cardiaca congestiva (38%), ictus con secuelas (21%), bronquitis crónica obstructiva (19%) y poliartrosis (15%). 385 pacientes(73,3%) presentaban uno o más criterios sociales de fragilidad destacando la atención sanitaria en domicilio en un 40% de los casos. 237 pacientes(45%) presentaba al menos un síndrome geriátrico siendo los más frecuentes la incontinencia esfinteriana (26%) y la demencia (24%). Hay que destacar que en el 51% de los casos precisaron al menos un ingreso hospitalario en el último año. 373 pacientes (71%) consumían 3 o más fármacos. El GRD  más frecuente (6,7%) fue el de “Trastornos respiratorios excepto infecciones, bronquitis, asma con CC Mayor”, seguido de los “Trastornos de los hematíes. Edad>17” (3,9%). La mortalidad  de toda la muestra fue del 14%, siendo la mortalidad en los de edad mayor o igual a  80 años  del 19,4% frente al 7,2%  entre los menores de 80 años (P=0.00015). La mortalidad entre los que presentaban algún factor social de fragilidad fue del 15,4%, frente al 1,7% entre los que no tenían ningún factor social de fragilidad (p=0.00015)

CONCLUSIONES:

  1. El 93,9% de los pacientes cumple al menos un criterio de fragilidad.
  2. El 42% presenta  un grado de dependencia moderado-grave para las ABVD y el 48% presenta algún grado de deterioro cognitivo.3) La mortalidad en el grupo de pacientes con edad igual o mayor a 80 años fue del 19%. 4) La determinación  de unos criterios de fragilidad y la realización de una correcta valoración de la situación funcional, cognitiva, médica y social de este grupo de pacientes, permitirá un mejor conocimiento de los mismos, pudiendo realizarse una intervención precoz sobre los mismos con el objeto de reducir su deterioro funcional, mejorar su atención y calidad de vida, con menores costes sanitarios y sociales.

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